Las colmenas de Oriente medio en el siglo X a.C.

Las utilización de  cilindros de barro y paja secados al sol, cuyas dimensiones alcanzan 1 metro de longitud, 30 centímetros de diámetro y cuyo espesor de pared es de un 5 centímetros, fueron y siguen siendo utilizados como  colmenas en países como Jordania, conviviendo con las colmenas modernas. Estos cilindros se apilan como en la ilustración inferior, rellenando las espacios existentes entre ellos con barro. Algunas de estas construcciones poseen tejado y  un pequeño espacio cubierto en la parte posterior, por donde el apicultor accede al interior de las colmenas, retirando la cubierta que cierra  la parte posterior  del cilindro, y extrayendo los panales de miel y procurando dejar la cría de abeja en el interior, con alguna reserva de miel para evitar que la colmena muera. Decir que existen unos pequeños orificios en el frontal de cada cilindro para permitir la entrada de las abejas.

Colmenas en Oriente

Colmenas en Oriente. Ilustración por Gelosoi.

La excavación a la que se refiere nuestro artículo se encuentra en Tel Rehov, en el Valle del Jordán, al norte de Israel, donde inicialmente se encontraron 8 cilindros de barro en una ciudad que se desarrolló entorno al siglo XIX antes de Cristo y cayó en decadencia alrededor del siglo IX a.C,  esta última fecha es a la que se atribuyen estos restos.

Lo llamativo del descubrimiento de estas colmenas de barro, es que se encontraban dentro de un núcleo urbano densamente poblado. Sus dimensiones, 0,8 metros de largo y 0,44 metros de diámetro, con un espesor de 4 centímetros. Los cilindros se apoyaban en un soporte de madera. Se cree que estaban insertados en una estructura con techo. Existen dibujos egipcios mostrando un tipo de colmena semejante. Hasta esta excavación, otros restos de colmenas se habían encontrado en los patios de las casas y en granjas.

Para confirmar que dichos cilindros se utilizaron como colmenas, se analizaron los sedimentos de su interior, confirmándose la existencia de cera de abeja. Los autores de la publicación destacan “que las colmenas son muy poco habituales en los registros arqueológicos, y menos asociados a núcleos urbanos”. La cera de abeja y la miel tuvieron su importancia en este época, tanto en la economía local como en su utilización como medicina  y en rituales religiosos de la época. El que junto a los cilindros aparecieran restos de cerámica para realización de actividades de culto parece indicar que así fuera.

Para saber más:

-Iron Age beehives at Tel Rehov in the Jordan Valley. Amihai Mazar, Dvory Namdar, Nava Panitz-Cohen, Ronny Neumann and Steve Weiner. Antiquity.

Las abejas del Rudrón no necesitan la fractura hidraúlica para nada

No al fracking

No a la factura hidraúlica

Así es. Ellas ( por las abejas),  lo que necesitan son flores con néctar y polen, árboles que les aporten  própolis y agua limpia, ya que de no ser así, ellas se darían cuenta, por muchos análisis físico-químicos que les mostremos.   Ya les dijeron hace años que los herbicidas e insecticidas que los hombres añadíamos a nuestros cultivos eran inocuos para ellas, y ahora lo están pasando muy mal.

Vamos, no se fían las abejas de los humanos, y menos cuando hay dinero de por medio.

Tampoco les hace falta leerse informes de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea y o de la Agencia de Protección ambiental de USA para saber que una actividad como la factura hidraúlica,  que agrede a la naturaleza, acabará pasándonos factura a todos los habitantes de la zona, incluidas ellas, que son reconocidas como  centinelas del medio ambiente.

Destacamos “algunos regalitos”  que nos trae la fractura hidraúlica:
- Es un verdadero atentado contra los ecosistemas, la calidad de las aguas, la salud de las personas y la Soberanía Alimentaria.
- Desprestigio del sector turístico y primario, fundamentales para la economía de este área.
-   ­Contaminación de la flora apícola y por tanto de la miel, cera y polen; provocando una mayor mortandad de colmenas y un desprestigio de estos productos.
- Gran ocupación de territorio, que conllevaría una pérdida de flora apícola y más dificultad para instalar colmenares.
-  Explotaciones apícolas que estuvieran en ecológico perderían esa condición.
Y las abejas del Rudrón no están solas, unos cuantos millones más de abejas se han unido para firmar una petición que detenga esta locura.

Entidades firmantes del comunicado del sector apícola de la cornisa Cantábrica contra el fracking o la fractura hidraúlica :  Confederación en defensa de la Abeja en la Cornisa Cantábrica (CODACC), Federaci­ón de Asociaciones de Apicultores de Cantabria (F.A.A.C.), Federa­ción de Asociaciones de Apicultores del Principado de Asturias (FAPI),  Asociació­n para la defensa de las Abejas del Principado de Asturias (ADAPAS),Asociació­n Gallega de Apicultura (AGA), Sociedad de Apicultores Profesionales del Occidente de Vasconia (BAMEPE), Asociación Provincial de Apicultores Burgaleses (ASAPIBUR), Aso­ciación de Apicultores de Guipúzkoa (GEE),   Asoc­iación de Apicultores Montañeses (A.M.A.) , Asociació­n de Apicultores Campurrianos (APICAM), Asociación Cántabra de Apicultores (A.C.A.), Asociación de Apicultores de Asturias (AAA),  Asociación de Apicultores de Aller (APIA), Asociación Casina de apicultores, Asociac­ión de Apicultores de Lena (APILENA), Asociació­n de Apicultores del Valle del Nalón (APIVANA), Agrupació­n de Defensa Sanitaria Ganadera de Apicultores nº1, Hermandad de Apicultores de la Comarca de Avilés (HAPICA), Miel Valle Estrechu, Asociaci­ón de Apicultores de la Provincia  de Pontevedra, Asoci­ación de Apicultores de Liébana, Asociación de Apicultores del Norte de Palencia (APINORPA).

 

Abeja en flor

Abeja recogiendo polen en flor

La hornillera de Hoyos del Tozo

Vista de Hoyos del Tozo

Vista de Hoyos del Tozo

81 pies de colmenas aparecían reflejadas en el Catastro de Ensenada realizado en el siglo XVIII. Esta anotación refleja que la apicultura y las gentes de este pueblo han tenido una larga relación con la apicultura.

Y no hay como pasear un día luminoso de primavera y encontrarnos una hornillera en el pueblo de Hoyos del Tozo. Buena señal, la tradición continúa.

Hornillera Hoyos del Tozo

Hornillera Hoyos del Tozo

Apicultura de bosque. La senda de las abejas

Apicultura-en-el-bosqueAunque ya se nos haya olvidado, hubo un tiempo en el que las abejas de la miel habitaban en las oquedades de los árboles, normalmente centenarios,  sin intervención y ayuda de los hombres. Este hecho ya poco habitual, ha quedado registrado tanto en los nombres de ciertos bosques como en los libros que recogen las prácticas apícolas de aquella época.

Eva Crane, afirma en  “El libro de la miel”, que el concepto de  la propiedad de los árboles que contenían nidos de abejas estaba muy extendido. Los derechos del propietario eran aceptados y respetados. El apicultor era ayudado por otros hombres de su grupo para llegar al nido y abrirlo. Se conocen casos en las zonas tropicales de Asia y  África, y hay crónicas completas que prueban que estaba muy extendida la cría de abejas en los árboles de los bosques del norte de Europa durante la Edad Media.

Los “senderos de abejas”, a lo largo de los cuales había árboles con abejas, se mencionaban a menudo en los testamentos de aquel tiempo, y las tierras con frecuencia eran legadas a los monasterios. No se permitía talar dichos árboles, hubiera o no abejas en ellos, porque los huecos sin abejas no podían podían ser usados posteriormente por los enjambres. El Código de Iván el Grande (1550) establecía multas por destruir y robar los árboles de abejas.

En cada árbol que alojaba abejas, el hombre colocaba un puerta rectangular o circular para proporcionar fácil acceso al nido y proteger las abejas. En el tronco del árbol se encuentra la marca del dueño del árbol, una cruz. En el Bosque nuevo de Hampshire, quedan todavía restos. Como la tierra y los árboles eran propiedad de la corona, la puerta era ocultada con musgo.

Encina con abejas.

Encina con abejas.

Oquedad con abejas en parque público

Oquedad con abejas en parque público. Fuente: Blog mieles del Rudrón

Y sin ir más lejos, los habitantes de la dehesa salmantina, rondando los 70 años, todavía recuerdan haber ido a  medianoche a “robar” la miel a las abejas que habitaban en los robles o encinas. Miel clara  en primavera que ponían como si fuera oro sobre el pan, y mieles oscuras si se recogía a finales de verano o comienzos del otoño. Y más de uno nos ha contado lo mal que lo pasó, ya que muchas veces iban poco protegidos, esperando que  la bondad de las abejas les permitiera salir sin picaduras. “No era necesario que el árbol fuera de tu propiedad, contaba más la valentía de atreverse a meter mano al enjambre”.

Pinturas rupestres con miel y abejas

Cueva araña

Sello de la Cueva de la Araña

No ha habido ninguna sociedad en la historia, por muy escasa que fuera su existencia material, que no haya producido arte. Al primer arte de todos se le ha llamado arte rupestre, siendo  la técnica mediante la cual los humanos primitivos pintaban y esculpían las rocas y apilaban piedras para formar grandes dibujos sobre el suelo.

El período comprendido abarca desde 75 000 años a.C a los 1000 d.C., siendo  el tallado de dos palos en la  piedra de la cueva de Blombos en Sudáfrica el primer vestigio conocido.Tan sólo  300 cuevas y abrigos y media docena de concentraciones rocosas al aire libre en el mundo  han conservado representaciones, grabados  o pinturas.

En cuanto a los motivos que llevaron  al hombre a realizar estas pinturas o grabados en la piedra, siguen siendo un tema para la  especulación. Algunos investigadores  lo relacionan con una función mágica, teniendo algo que ver  su uso en rituales que se practicaban para aumentar la población de animales. Otros afirman que se realizaban simplemente  para ser contemplados o quizás intentaron representar a los espíritus que enseñan a los humanos a cazar. Quizás  reflejaban el entorno hostil donde vivía el hombre, y que necesitaba dominar para subsistir. ¿Quién sabe?

Es una pintura más de la necesidad que del disfrute. El aparecer este tipo de arte muchas veces en cuevas, se explica porque era el hábitat predilecto del hombre. Se aprovechaba la superficie de la pared para dar más o menos fuerza al motivo representado. Por ejemplo, una grieta en la pared de piedra podía utilizarse  para dibujar el tronco y las ramas de un árbol.

La pintura se obtenía de mezclar alguna materia grasa con minerales como carbón, yeso o manganeso. Los temas más representados son animales (mamuts, bisontes, osos, felinos) , figuras humanas (de manera estilizada)  y signos (puntos, líneas, cuadrados, círculos). 

Pinturas rupestres con abejas.

-Cueva de la Araña, Bicorp en Valencia (España). Pertenece al arte levantino. Entre  8000 a.C y 2000 a.C. Utilización de color blanco complementando al rojo y negro. Se caracteriza por el dinamismo extraordinario de las escenas pintadas, casi siempre con figuras en movimiento. Escenas de danzas, batallas entre guerreros o actividades cotidianas de la comunidad como la recolección de miel  o cavado de fosas. Su arte refleja aspectos de este pueblo de cazadores. Mayoritariamente se encuentra en abrigos naturales de poca profundidad y en paredes al aire libre.

Recogida miel Cueva Araña

Recogida miel Cueva Araña

Xabier Bellés, nos ofrece una completa descripción de esta escena: en el extremo superior de la escena se observan dos trazos transversales cruzados, que debe representar dos palos unidos por el centro y afianzados  en el borde superior de un cantil rocoso. De ellos cuelgan tres cuerdas unidas en algunos puntos por travesaños y que descienden hasta la base del cantil y pasan por delante de una pequeña oquedad de la roca que representaría un  nido de abejas. La escena incluye dos hombres, uno en la parte superior que introduce su mano en la oquedad nido mientras sostiene un recipiente en la otra, y un segundo hombre en la parte inferior, que sube por la escala y lleva un recipiente en la espalda. Alrededor del hombre que está junto al nido revolotean las abejas. Como es frecuente en las pinturas prehistóricas, el tamaño de los insectos es desproporcionadamente grande respecto a la figura humana.

Antonio gómez Pajuelo recoge en su libro “Mieles de España y Portugal” otra interpretación. Afirma que la figura cerca de las abejas es una mujer, ayudada por un adolescente al comienzo de la cuerda. Eran los niños y las mujeres los encargados de recolectar frutos, bayas y miel. Los hombres se dedicaban a la caza mayor. Eran las culturas cazadoras-recolectoras.

En el continente africano existen numerosas representaciones de la recolección de miel, con buenos ejemplos en  Namibia, Sudáfrica y Zimbabwe.

  • Abrigo de Toghwana Dam, en Zimbabwe. En este abrigo, las estructuras ovaladas representan a los panales. La figura humana está ahumando la colmena, siendo éste el primer documento donde se recoge esta práctica de utilizar el humo para calmar a las abejas cuando se intenta  “quitarles su miel”.
Pintura rupestre Toghwana Dam, en Zimbabwe

Pintura rupestre Toghwana Dam, en Zimbabwe

- Elan Cave, Sudáfrica. Se encuentra en los montes Drakensberg de Sudáfrica.  De la forma del panal de miel que cuelga del árbol,  los expertos han deducido que el tipo de abeja es la Apis mellifera.

Acuarela inspirada en las pinturas de Elan Cave, Sudáfrica. Por Gelosoi.

Acuarela inspirada en las pinturas de Elan Cave, Sudáfrica. Por Gelosoi.

Acuarela inspirada en la pintura rupestre de Bhimberkah, India.

Acuarela inspirada en la pintura rupestre de Bhimberkah, India. Por Gelosoi.

  • -Pinturas rupestres de Bhimberkah, India. Otra escena de la recolección de la miel, pero esta vez en la India. La abeja presente en esta pinturas es la Apis dorsata. A tener en cuenta el hecho de que se consumía miel en panal, que incluía además de la miel, cera, polen, crías de abejas y alguna abeja muerta.

Para saber más:
-Arte. Toda la historia. Stephan Farthing.
-Temática Salvat. Historia del Arte.
-Summa pictoris. De la prehistoria a las civilizaciones orientales.
-Historia del arte. Espasa.

- Los insectos y el hombre prehistórico, de Xavier Bellés.

La apicultura en la época medieval en España

*Para la consulta completa del Documento de Maria Antonia Carmona Ruiz, a través del enlace “Apicultura sevillana a finales del Edad Media“.

Antiguo Corral de los Olmos

Antiguo Corral de Olmos en Sevilla

La miel fue hasta finales del sigloXV, una de las  bases principales de la alimentación y el único edulcorante conocido antes de empezar a introducirse la caña de azúcar en Europa. La cera de abeja se empleaba para la fabricación de velas, siendo el sistema más refinado y costoso de iluminación en la liturgia de la iglesia y en hogares de los ricos.La apicultura en aquellos tiempos era vista como una actividad secundaria y complementaria, desarrollada en zonas serranas y marginales de bajo atractivo agrario y baja demografía, con zonas de monte y abundancia de plantas con flores (tomillo, romero, savia, retama o jara). Sin embargo, la miel y cera españolas llegaron a convertirse en segundo producto de exportación castellana, surgiendo normativas para su correcto desarrollo.

Es en Sevilla, en 1254 donde su concejo, establece las primeras ordenanzas conocidas que regulan la apicultura. Se estableció la forma de explotación de las colmenas, así como sus relaciones con el entorno.

-Distancias mínimas entre majadas (colmenares). Dependiendo  de la zona, entre un cuarto de leguados hasta una legua.

-Para no perjudicar a las viñas, se ordenaba la retirada de las colmenas de los viñedos en verano, cuando las uvas empezaban a madurar, según el día establecido en cada lugar. También había traslados de colmenas buscando floraciones, como la de la flor de cardo en Sevilla. En el reino de Jaen se producían traslados semejantes, a lomos de caballos, muslos o asnos.

-Alcaldes de los colmeneros. Vigilaban el cumplimiento de las normas relacionadas con la apicultura. Eran nombrados por los colmeneros, jurando su cargo ante los alcaldes mayores de Sevilla. Juzgaban los casos relacionados con la actividad colmenera, acudiendo tres veces por semana al “Corral de los Olmos”. También hacían respetar las distancias entre majadas, realizando inspecciones  periódicamente. Su capacidad legislativa les permitía contar con cinco hombres buenos, elegidos entre los propietarios de colmenas y majadas. Los hombres buenos asistían tres veces al año a un cabildo junto a los alcaldes de colmeneros en  la Iglesia de San Juan. Podían obligar a los colmeneros a entregar las colmenas si inflingían las ordenanzas, y al igual que los alcaldes de colmeneros, debían perseguir y apresar a quienes infringieran las leyes.

Cera de abeja en velas

Cera de abeja en velas. Iglesia de St. Ambroise de París. Fuente: Pilukao

Datos del diezmo, Arzobispado de Sevilla. Muchos propietarios residían en la ciudad de Sevilla, pero sus colmenas estaban en las zonas serranas.

Las zonas baldías que existían en los siglos XIII y XIV probablemente hicieron aumentar el número de colmenas, reduciéndose su número al aumentar la población y ponerse en valor esos terrenos hasta finales del siglo XV.

Padrones fiscales de bienes, Archivo municipal de Sevilla. Describen las propiedades de los vecinos pecheros en la población. Durante el siglo XV disminuyó el número de colmenas. Cuando las colmenas se colocaban en tierras de utilidad pública, se debía pedir autorización al consejo. Las colmenas se localizaban es espacios concretos y bien delimitados denominados majadas, asientos, posadas o cotos.

En las majadas no había sólo colmenas, sino también solía haber una casa para el colmenero y un losar para la caza, un área para el enjambradero y a veces un huerto. Las colmenas de cada propietario llevaban obligatoriamente marcado la señal de su propietario, ya que en un colmenar podía haber colmenas de varios propietarios.

Titularidad de las colmenas. Podrían haber pertenecido a personas privilegiadas como eclesiásticos, miembros del cabildo o nobles. Al no estar obligados a tributar, no aparecen en los registros de los diezmos. Los titulares debían colocar las colmenas en los terrenos arrendados al concejo en un plazo inferior a dos años a partir de la autorización. Los pegujares de colmenas eran colmenares inferiores a 50 colmenas.

Estaba permitido arrendar colmenas, ordenando las ordenanzas el pago de la renta incluso si las abejas murieran antes de acabar el contrato, ya que se pensaba que la muerte se producía por negligencia del colmenero, producto de su mala limpieza.

La propiedad de los colmenares se limitaba a un tiempo máximo de 30 años. No se era propietario de las abejas, que se consideraban cosas salvajes, sólo del material y el asentamiento. Para evitar quedarse sin abejas, se prohibió a otros colmeneros acercarse a una majada ajena a recoger enjambres.

Tipos de colmenas. Desde un tronco hueco de un árbol, hasta ser fabricadas en barro, mimbre o corcho. Éste último material era el más utilizado en territorio andaluz, ya que son las colmenas más ligeras y no se recalentaban tanto en verano como las de barro. Tenían dos pequeñas  piqueras en alto para evitar la entrada de reptiles, así si el réptil entraba por una, las abeja podían huir por la otra. Las colmenas no se depositaban en el suelo, colocándose sobre pedestales de madera llamados sillas, sesigas o siesigas. Se colocaban en lugares apartados del ganado, especialmente cabras y ovejas, al destruir las primeras las colmenas  y las segundas dejar mechones de lana enganchados en las ramas donde podían enredarse las abejas. Se colocaban en las cercanías de agua clara en valles surcados por arroyos.

Disputas entre ganaderos y colmeneros. Cada uno reprochaba a la otra parte un daño (las abejas atacaban los ganados al acercarse a las colmenas, y los ganados destrozaban las plantas melíferos o los propios colmenares). Se establecieron unas distancias mínimas entre estos tipos de explotaciones.

Amenaza del fuego a los colmenares. Era práctica habitual quitar la maleza con fuego, antes de ponerse a cultivar una parcela. Se estableció una distancia a los colmenares donde se prohibía esta práctica.

“A orillas del tiempo”, la vida en Escalada

A-orillas-del-tiempoNos encanta descubrir libros que tratan de la vida en la zona con los que los pueblos del Rudrón tienen una cultura común, como es el caso de Escalada. La autora del libro, María Jesús Gallejones Gómez, nos relata maravillosamente la vida diaria  en el pueblo a través de la familia formada por Remigio y Felicia, sus hijos y la abuela.

 De las muchas facetas de la actividad diaria de la familia, nosotros nos quedamos con la relativa a las abejas y su miel, que es lo que corresponde a este rinconcito de internet.

Nos ha llamado mucho la atención la descripción utilizada para describir el color de los ojos de algunas mujeres de la zona:   “ojos color miel de brezo”.

En otro pasaje, a uno de los hijos, Bruno, le pican las abejas de un enjambre. Su madre Felicia le dice:

-Pero ¿otra vez? ¡Ayer te muerden las avispas y hoy te pican las abejas! ¡Venga, venga un poco de vinagre, que no es para tanto!. Y más vale que te fijes en como trabajan todas a una-contesta la madre con más ganas de reir que de enfadarse. Y tú ,Juan, anda a preparar el escriño pequeño, y el fuelle de humo y avisa a tu padre que vaya a recoger el enjambre que bien nos vendrá una colmena más en el dujo vacío.

También nos cuenta la autora la cercanía de las colmenas a las casas, y hasta nos regala un par de buenos consejos:

Felicia y Remigio tienen un puñado de dujos encastrados en la pared del pajar y cada año recogen su provisión de miel para el invierno. Para la familia es importante la miel. Es un buen alimento además de un potente aliado contra resfriados.

Una sabrosa infusión bien caliente de orégano con miel es un remedio usado en la casa desde tiempo inmemorial y las sabrosas meriendas para los más chicos de la familia a base de pan con miel y nueces  ¡no digamos! ¡un placer!

 Nos narra algo del “recuelo” en la cocina, después de catar los dujos. “Al amor de la lumbre se va derritiendo la miel en un enorme colador de tela de algodón que la separa de la cera virgen de los panales”.

Estupendo libro. Animaros a su lectura completa, si quereís conocer  la vida diaria de una familia en Escalada. ¡Merece la pena!

Masa y sus abejas de oro

Escudo Masa_Burgos

Escudo Masa_Burgos

Nos sorprendió mucho encontrar en el nuevo escudo de Masa, aprobado en el 2004,  6 abejas doradas, y nos preguntamos el por qué de su presencia. Su cercanía con el Valle del Rudrón hacía el tema muy interesante. 

Cuando hemos visitado este pueblo, perteneciente al municipio de  Merindad de Río Ubierna, no hemos sabido encontrar en su núcleo urbano restos de arquitectura apícola, como pudieran ser hornillos, hornilleras o dujos. Tenía que haber alguna explicación, y cuando desconocemos estos temas, recurrimos a los expertos de la Institución Fernán González.

 Son ellos los que nos confirman, que nada tiene que ver con los otros 3 escudos localizados en casas del pueblo y que el nuevo  ha sido motivado por una ordenanza de la Junta de Castilla y León, a fin de dotar a los municipios de sus propios escudos municipales.

 Entonces la Junta Vecinal de Masa encargó un estudio sobre el tema y la persona que lo elaboró les  aconsejó utilizar esos símbolos en su escudo porque según su entender tenían relación con la historia, la economía y el contexto de ese territorio y pueblo. La Junta Vecinal hizó suyo el informe, lo elevó a la Junta de Castilla y León que fue quien se lo aprobó.
Parece que en ese término municipal hay o ha habido bastantes colmenas, así como rebaños de ovejas. Esta población también estuvo bajo el maestrazgo de Santiago, y por eso el escudo lleva la Cruz de Santiago.

Pués nos queda mucho más claro. Si algún vecino de Masa o amigo del pueblo quiere ampliar la información, dejamos abiertos los comentarios.

Escudo Terradillos-de-sedano

Escudo Terradillos-de-Sedano_Burgos

Mencionar otros dos escudos de pueblos de la provincia de Burgos con abejas en su escudo. Terradillos de Sedano, muy cerquita del Rudrón y con muchos restos de arquitectura apícola en su término.  

Iglesiarrubia, en el sur de la provincia, muestra en su escudo una colmena con abejas. 

Escudo Iglesiarrubia_Burgos

Escudo Iglesiarrubia_Burgos

Primavera en el Valle del Rudrón

Resulta difícil describir con palabras el despertar de la naturaleza en el valle del Rudrón, especialmente en esos excepcionales  primeros  días de primavera que nos hacen olvidar el frío y el largo invierno.

En cuanto a las abejas y su relación con  la flora del Rudrón,  los árboles frutales dispersos por el valle les ofrecen sus flores, especialmente perales y manzanos. Los endrinos (Prunus spinosa) con su flores blancas ofrecen un polen color naranja, y la gayuba (Arctotaphylos uva -ursi) ayudará a las abejas a recolectar más polen con sus florecitas en forma de tulipa y su boca rosada. Más tarde las flores madurarán para ofrecer esos frutos rojos típicos de la gayuba que serán consumidos por la fauna silvestre.

La reina, después de un invierno donde la puesta fue casi nula, ha empezado a aumentar el número de huevos en las celdillas, para incrementar el número de abejas en el colmenar y recoger la mayor cantidad de néctar los próximos meses.

Flora melífera en el Valle del Rudrón. Espliego (Lavándula latifolia)

Flor de espliego. Valle del Rudrón

Flor de espliego

El espliego, Lavandula latifolia, es un arbusto aromático, presente también  en otras zonas de la provincia de  Burgos, a excepción de aquellas  zonas húmedas o elevadas. Tienen las hojas más anchas que Lavandula stoechas (cantueso). Todas la brácteas (órgano en la proximidad de las flores, que sirve para protegerlas), son pequeñas e iguales entre sí. Florece  desde Julio a Septiembre, viviendo entre tomillares y matorrales abiertos, sobre sustratos secos y soleados de naturaleza caliza. Sus tallos floridos se recolectan en esos meses y se ponen a secar en ambiente cálido y seco, con el fin de extraer los aceites esenciales que contiene, así como otros compuestos interesantes (flavonoides, fitosteroles, aninos…). Se recomienda el espliego principalmente para el tratamiento y prevención de afecciones respiratorias.

 

hoja de espliego

Tronco seco de espliego

Su presencia en el Valle del Rudrón va disminuyendo, al haber desaparecido el ganado que aclaraba ciertas zonas de monte. Según nos relata Jacinto Campillo, en su estupendo libro “La historia de  Tablada del Rudrón”, hubo ingresos por parte del Ayuntamiento de Tablada por venta de espliego y por arrendamientos de fincas para su recolección en los años 1939 y 1955.

De la flor de espliego extraen las abejas, tanto el néctar como polen.La miel procedente del espliego es de color ámbar (claro), suave y de sabor característico.