Las colmenas de Oriente medio en el siglo X a.C.


Las utilización de  cilindros de barro y paja secados al sol, cuyas dimensiones alcanzan 1 metro de longitud, 30 centímetros de diámetro y cuyo espesor de pared es de un 5 centímetros, fueron y siguen siendo utilizados como  colmenas en países como Jordania, conviviendo con las colmenas modernas. Estos cilindros se apilan como en la ilustración inferior, rellenando las espacios existentes entre ellos con barro. Algunas de estas construcciones poseen tejado y  un pequeño espacio cubierto en la parte posterior, por donde el apicultor accede al interior de las colmenas, retirando la cubierta que cierra  la parte posterior  del cilindro, y extrayendo los panales de miel y procurando dejar la cría de abeja en el interior, con alguna reserva de miel para evitar que la colmena muera. Decir que existen unos pequeños orificios en el frontal de cada cilindro para permitir la entrada de las abejas.

Colmenas en Oriente

Colmenas en Oriente. Ilustración por Gelosoi.

La excavación a la que se refiere nuestro artículo se encuentra en Tel Rehov, en el Valle del Jordán, al norte de Israel, donde inicialmente se encontraron 8 cilindros de barro en una ciudad que se desarrolló entorno al siglo XIX antes de Cristo y cayó en decadencia alrededor del siglo IX a.C,  esta última fecha es a la que se atribuyen estos restos.

Lo llamativo del descubrimiento de estas colmenas de barro, es que se encontraban dentro de un núcleo urbano densamente poblado. Sus dimensiones, 0,8 metros de largo y 0,44 metros de diámetro, con un espesor de 4 centímetros. Los cilindros se apoyaban en un soporte de madera. Se cree que estaban insertados en una estructura con techo. Existen dibujos egipcios mostrando un tipo de colmena semejante. Hasta esta excavación, otros restos de colmenas se habían encontrado en los patios de las casas y en granjas.

Para confirmar que dichos cilindros se utilizaron como colmenas, se analizaron los sedimentos de su interior, confirmándose la existencia de cera de abeja. Los autores de la publicación destacan “que las colmenas son muy poco habituales en los registros arqueológicos, y menos asociados a núcleos urbanos”. La cera de abeja y la miel tuvieron su importancia en este época, tanto en la economía local como en su utilización como medicina  y en rituales religiosos de la época. El que junto a los cilindros aparecieran restos de cerámica para realización de actividades de culto parece indicar que así fuera.

Para saber más:

-Iron Age beehives at Tel Rehov in the Jordan Valley. Amihai Mazar, Dvory Namdar, Nava Panitz-Cohen, Ronny Neumann and Steve Weiner. Antiquity.

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