Manera de adquirir la propiedad de los enjambres


Año 1834. En España se libran las guerras carlistas, pero también había abejeros y expertos leyes para dilucidar un tema importante: ¿A quién pertenece el enjambre?

Encina con hueco para enjambre

Encina con hueco para enjambre

Hace años se utilizaba la palabra “abejar” para referirse al conjunto de colmenas, y no la palabra “colmenar” que nos gusta más utilizar hoy en día. También comprobamos que en vez de “colmenar trashumante”, lo llamaban “abejares portátiles”. Muy lindas palabras que se nos van olvidando.

No hemos podido evitar incluir en nuestro blog un extracto del “Diccionario razonado de legislación y jurisprudencia de Don Joaquín de Escriche”, en el que nos explica cómo se trataba en la primera mitad del siglo XIX  el tema de la propiedad de los enjambres.

Abejas. Las abejas se cuentan entre los animales fieros o salvajes, pero el dueño de un colmenar conserva el dominio de los enjambres  que se le escapan mientras los persigue,  pudiendo entrar a recogerlos en campo ajeno, cuyo amo no tiene facultad para prohibírselo. Ley 17, tit. 4º libro 3º del Fuero Real.

Mas si el dueño deja de perseguirlos, se hacen del primero que los ocupa, metiéndolos en colmena ú otra cosa aunque posasen en árbol ajeno, si no es que el amo del árbol, estando delante los estorbase, y lo mismo debe decirse de los panales que allí hubiesen hecho. Ley 21, tít. 28, part 3ª. Esta disposición de la ley de partida debe modificarse ahora con arreglo al espíritu del nuevo decreto de caza y pesca de 3 de Mayo de 1834.

Como en él se previene que la caza que cayere del aire en tierra de propiedad particular o entrase en ella después de herida pertenece al dueño o arrendatario de la tierra y no al cazador, y que sólo se podrá cazar sin licencia en tierras abiertas de propiedad particular que no estén labradas o que estén de rastrojo, es claro y consiguiente que si un enjambre escapado de la colmena se introduce en propiedad ajena,  y el dueño del colmenar deja de perseguirlo dándole por perdido u abandonado, no puede un tercero entrar en la heredad a cogerle, pues queda entonces a favor del dueño de ésta; pero bien podrá entrar con dicho objeto si la heredad es abierta y no está labrada o está de rastrojo, sin que en tal caso tenga facultad el propietario de la heredad para impedirle un derecho que la nueva ley no concede. Sin embargo, el dueño de la heredad, no puede nunca, a pesar del nuevo decreto, negar al del enjambre la entrada en ella para cogerle o bien su entrega mientras vaya en su seguimiento, porque el dueño de un abejar conserva siempre el dominio del enjambre hasta que le abandona por no querer o no poder cogerle”.

Panales. Como las abejas se reputan por animales fieros y salvajes no los hace suyos el dueño del árbol en que hicieron el enjambre hasta que las encierra en la colmena u otra cosa, ni tampoco los panales hasta que los tome o se los lleve; de modo que si viene una persona extraña y toma el enjambre o los panales antes que el dueño del árbol, gana su dominio, a menos que éste, hallándose presente, se lo prohíba. Ley 22, tít. 28, part 3ª.

Nota del autor: esto de las abejas es así, hasta de derecho hay que conocer un poco, para que cuando se te salga un enjambre, no te metas en líos.

Enjambre posado en rama de árbol

Enjambre posado en rama de árbol

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